¿Qué es el sistema endocannabinoide en perros y gatos?
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¿Qué es el sistema endocannabinoide en perros y gatos?
Cuando escuchamos la palabra “cannabinoide”, es común pensar primero en la planta de cannabis. Sin embargo, el organismo de los mamíferos también produce sus propias moléculas cannabinoides y cuenta con una red que les permite enviar y recibir estas señales.
Esa red recibe el nombre de sistema endocannabinoide. Se ha identificado en seres humanos y en diferentes especies animales, entre ellas perros y gatos. Está formado principalmente por endocannabinoides, receptores y enzimas que participan en distintos procesos de comunicación celular.[1,2]
Comprenderlo ayuda a explicar por qué existe interés científico en estudiar la relación entre los cannabinoides de origen vegetal y el organismo. Sin embargo, la presencia de este sistema no significa que todos los productos con cannabinoides produzcan el mismo efecto ni sustituye la valoración de un profesional veterinario.
¿Qué es el sistema endocannabinoide?
El sistema endocannabinoide en animales es una red de señalización celular. En términos sencillos, permite que distintas células produzcan mensajes, los reciban y después finalicen la señal cuando ya no es necesaria.
La literatura científica lo relaciona con mecanismos de homeostasis, es decir, con los ajustes que realiza el organismo para responder a cambios internos y externos. Esto no significa que el sistema “equilibre todo” o corrija por sí solo cualquier alteración; su actividad depende del tejido, del tipo de célula y del contexto en el que ocurre la señal.[1,3]
El prefijo endo- significa “dentro”. Por eso, los endocannabinoides son moléculas producidas dentro del organismo. El nombre surgió a partir del estudio de los receptores cannabinoides, pero el sistema existe independientemente de que un animal consuma cannabis, cáñamo o CBD.
¿Los perros y los gatos tienen sistema endocannabinoide?
Sí. Se han identificado componentes del sistema endocannabinoide en perros y del sistema endocannabinoide en gatos. No obstante, la cantidad de investigación disponible no es igual en ambas especies.
En perros se han estudiado receptores cannabinoides en el sistema nervioso central y periférico, así como en otros tejidos. Por ejemplo, se ha descrito la distribución del receptor CB1 en diferentes áreas del encéfalo, la médula espinal y estructuras nerviosas periféricas de perros sanos.[4]
En gatos también se han localizado receptores cannabinoides y otros receptores relacionados en tejidos como el tracto gastrointestinal, la piel y la mucosa oral. Un estudio del sistema gastrointestinal felino identificó receptores en células epiteliales, neuronas entéricas y determinadas células inmunitarias.[5]
La investigación felina todavía es más limitada. Aún existen preguntas sobre la distribución y las funciones de estos receptores en diferentes órganos, por lo que no debe asumirse que perros y gatos responden de la misma manera a una sustancia o formulación.[6]
Los tres componentes principales del sistema endocannabinoide
Para entender qué es el sistema endocannabinoide, podemos dividirlo en tres elementos principales: los endocannabinoides, los receptores y las enzimas.
1. Endocannabinoides: los mensajes del organismo
Los endocannabinoides son moléculas lipídicas que produce el propio cuerpo. Dos de las más estudiadas son:
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Anandamida, también conocida como AEA.
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2-araquidonoilglicerol, abreviado 2-AG.
Estas moléculas funcionan como mensajeros dentro de distintas rutas de señalización. No son lo mismo que el CBD o el THC: la anandamida y el 2-AG se producen en el organismo, mientras que CBD y THC se originan en la planta Cannabis sativa.[3]
2. Receptores: los puntos que reciben la señal
Los receptores son proteínas capaces de reconocer determinadas señales químicas y modificar la actividad de una célula. Los dos receptores cannabinoides clásicos y más estudiados son CB1 y CB2.
Aunque suelen explicarse mediante una comparación de “llaves y cerraduras”, el proceso real es más complejo. Un receptor puede responder de formas distintas dependiendo de la molécula, su concentración, el tejido y el estado del organismo.
3. Enzimas: el inicio y el final del mensaje
Las enzimas participan en la formación y degradación de los endocannabinoides. Entre las más conocidas están FAAH, relacionada principalmente con la degradación de la anandamida, y MAGL, relacionada principalmente con la degradación de 2-AG.[3]
Gracias a estos procesos, las señales endocannabinoides pueden producirse cuando se necesitan y después ser metabolizadas.
¿Qué son los receptores cannabinoides CB1 y CB2?
Los receptores cannabinoides CB1 y CB2 se encuentran distribuidos en distintos tejidos. Aunque a menudo se resumen como “CB1 en el cerebro” y “CB2 en el sistema inmunitario”, esa explicación es incompleta.
Receptor CB1
CB1 se encuentra de manera abundante en diferentes regiones del sistema nervioso y participa en la modulación de la comunicación entre neuronas. También está presente en otros tejidos, por lo que no es un receptor exclusivo del cerebro.[4,7]
El THC puede activar este receptor y esa interacción contribuye a sus efectos intoxicantes. El CBD se comporta de manera diferente y no activa CB1 de la misma forma que el THC.[7]
Receptor CB2
CB2 se ha estudiado especialmente en células inmunitarias y tejidos periféricos. Su expresión puede modificarse en determinados contextos fisiológicos o patológicos, pero tampoco es exclusivo del sistema inmunitario.[1,7]
Localizar CB1 o CB2 en un tejido permite investigar su función, pero no demuestra por sí solo que administrar un cannabinoide produzca un beneficio clínico.
Endocannabinoides, fitocannabinoides, CBD y THC: ¿son lo mismo?
No. La diferencia principal está en su origen y en la manera en que interactúan con el organismo.El CBD y el THC pertenecen al grupo de los fitocannabinoides, pero no son equivalentes. El THC puede activar CB1 y producir intoxicación. El CBD no produce la intoxicación característica del THC y su interacción con el organismo involucra diferentes mecanismos que continúan siendo estudiados.[7,8]
También es importante distinguir el aceite de semilla de cáñamo de un extracto que contiene CBD. La procedencia de una planta no permite conocer por sí sola qué cannabinoides contiene un producto ni en qué concentración.
¿Cómo se relacionan el CBD y el sistema endocannabinoide?
La relación entre CBD y sistema endocannabinoide es más compleja de lo que sugiere la idea de que el CBD simplemente “enciende” los receptores CB1 y CB2.
El cannabidiol tiene baja afinidad por los sitios clásicos de estos receptores. La investigación describe mecanismos directos e indirectos y posibles interacciones con otros receptores, canales y enzimas. Entre los blancos estudiados se encuentran canales TRP, receptores relacionados con la serotonina y receptores PPAR, además de mecanismos que podrían influir en la señalización de la anandamida.[2,7]
Muchos de estos mecanismos se han estudiado principalmente en células, modelos experimentales o seres humanos. Una interacción molecular no equivale automáticamente a un beneficio clínico demostrado en perros o gatos.
¿La evidencia es igual en humanos, perros y gatos?
No. La investigación en seres humanos es más extensa, mientras que la evidencia veterinaria continúa desarrollándose.
En perros existen estudios de farmacocinética —lo que el organismo hace con una sustancia—, tolerabilidad y algunos ensayos clínicos en condiciones específicas. Una revisión de 2023 encontró resultados que justifican continuar investigando, pero también señaló que el número de estudios es reducido, las formulaciones son diferentes y existen posibles sesgos.[9]
En gatos se dispone principalmente de estudios anatómicos, farmacocinéticos y de seguridad, además de pocos estudios clínicos. La evidencia actual no permite asumir que los hallazgos obtenidos en perros se aplican directamente a gatos.[6,10]
Por esta razón, hablar de cannabidiol en perros y gatos exige identificar con claridad en qué especie se realizó cada estudio, qué formulación se empleó y qué resultado se evaluó.
Lo que podemos aprender de este sistema
Conocer el sistema endocannabinoide y mascotas nos permite entender mejor una de las redes de comunicación presentes en su organismo y leer con mayor criterio la información relacionada con cannabinoides.
También ayuda a recordar tres puntos importantes:
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La existencia del sistema endocannabinoide no demuestra que todos los productos sean iguales.
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Los resultados dependen de la especie, la formulación, la concentración y las condiciones estudiadas.
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La información educativa no sustituye un diagnóstico, tratamiento o seguimiento veterinario.
Si un perro o gato presenta dolor, cambios de comportamiento, problemas de movilidad, convulsiones, falta de apetito u otros signos, necesita una valoración profesional. Las decisiones relacionadas con cannabinoides deben considerar su estado de salud, los medicamentos que recibe y la composición verificable del producto.
Preguntas frecuentes
¿El sistema endocannabinoide aparece cuando una mascota consume CBD?
No. El sistema forma parte del organismo y existe independientemente del consumo de CBD, cáñamo o cannabis.
¿Los endocannabinoides y el CBD son lo mismo?
No. Los endocannabinoides son producidos por el organismo. El CBD es un fitocannabinoide procedente de la planta.
¿El CBD activa directamente CB1 y CB2?
No de la misma manera que el THC. Su farmacología es más compleja e incluye mecanismos indirectos y otros blancos moleculares.[2,7]
¿Perros y gatos responden igual al CBD?
No debe asumirse. Existen diferencias entre especies y la investigación disponible en gatos es menor que en perros.[6]
¿Tener sistema endocannabinoide significa que cualquier producto con CBD es seguro?
No. La seguridad depende de factores como la composición, concentración, pureza, presencia de otros cannabinoides, posibles contaminantes, estado de salud e interacciones con medicamentos.
¿El CBD sustituye la atención veterinaria?
No. La información de este artículo es educativa y no sustituye una valoración, diagnóstico o tratamiento veterinario.
Entenderlos también es cuidarlos
El sistema endocannabinoide forma parte de la biología de perros y gatos y continúa siendo objeto de investigación. Comprender qué se conoce, qué diferencias existen entre especies y qué preguntas siguen abiertas permite tomar decisiones más informadas.
Porque conocer mejor su organismo también es una forma de acompañarlos: Entenderlos también es cuidarlos.
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Fuentes para revisión científica
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Silver RJ. The Endocannabinoid System of Animals. Animals. 2019.
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Di Salvo A, et al. Endocannabinoid system and phytocannabinoids in the main species of veterinary interest. 2024.
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Biernacki M, Skrzydlewska E. Metabolism of endocannabinoids. 2016.
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Freundt-Revilla J, et al. Spatial distribution of cannabinoid receptor type 1 in the healthy canine central and peripheral nervous system. 2017.
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Stanzani A, et al. Localization of cannabinoid and cannabinoid related receptors in the cat gastrointestinal tract. 2020.
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Cital SN, et al. Cats and cannabinoids: past, present and future. 2025.
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Howlett AC, Abood ME. CB1 and CB2 Receptor Pharmacology. 2017.
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American Veterinary Medical Association. Cannabis use and pets.
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Di Salvo A, Conti MB, Della Rocca G. Pharmacokinetics, efficacy, and safety of cannabidiol in dogs. 2023.
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Kulpa JE, et al. Safety and tolerability of escalating cannabinoid doses in healthy cats. 2021.